jueves, 10 de enero de 2013

The Iron King, Julie Kagawa

En la vida de Meghan siempre había habido algo extraño, desde que su padre desapareció cuando ella tenía seis años. Nunca había encajado en la escuela ni en casa.

Cuando un siniestro desconocido comenzó a observarla desde lejos y su mejor amigo se convirtió en su incansable guardián, Meghan presintió que su vida iba a dar un vuelo.

Pero jamás habría imaginado la verdad: que era la hija de un mítico rey del mundo de los duendes y las hadas y que, inmersa en una guerra implacable en la que era un peón de ambos bandos, tendría que descubrir hasta donde estaba dispuesta a llegar para salvar a quien amaba, atajar un mal misterioso al que ninguna criatura mágica asaba enfrentarse... y descubrir el amor con un joven príncipe que quizá prefiriera verla muerta a permitir que tocara su corazón helado.

The Iron Fey era una saga de la que los bloggeros teníamos constancia. Los muchos internautas que leéis novelas en inglés afirmabais que era buena. Otros muchos, incluso, llevaban a cabo campañas para su traducción al castellano. Finalmente, Darkiss decidió editarla aquí en España y, tras su lanzamiento, me llegó de sorpresa su primera parte desde la editorial junto a Magic, que no he podido leer porque no me he hecho aún con Poison. Se hablaba genial de The Iron King y, cuando ya ha sido publicada la segunda parte de la saga, The Iron Daughter, decidí empezar a leerla.

Si hay algo que destaca de entrada cuando comienzas a leer The Iron King es su estilo tan cercano. Meghan, nuestra protagonista, nos cuenta su historia en primera persona en un tono coloquial, en algunos puntos humorístico, que nos permitirá caracterizarla de tal forma que incluso sintamos que existe. Aunque esta vez es primera persona, el aire adolescente y con cierto desenfado me ha recordado algo a Cazadores de Sombras, así que si os gustó eso de esta saga, puede que agradezcáis esta narración.

Pero no es el estilo de la autora, que favorece tremendamente la lectura de la novela, lo que la hace verdaderamente especial. No es tampoco la historia, que, aunque es de notable, tiene sus más y sus menos. No son los personajes, algo típicos pero a los que se les coge cariño rápido. No tengo ni la más mínima duda al decir que lo que sobresale del conjunto de buenos elementos del que está compuesto The Iron King es la visión que la autora nos da de los paisajes.

Como sabréis, si habéis leído la sinopsis, la mayor parte de la novela está ambientada en el mundo de las hadas y los duendes, el Nuncajamás. Escribir -crear de cero, o más bien de uno, por eso de inspirarse enormemente en Sueño de una noche de verano del gran Shakespeare- sobre un mundo nuevo, integrar la historia que pretendes desarrollar y los personajes que quieres que la compongan en un sitio que no conocemos, no es nada fácil. Para los autores de fantasía que introducen en su obra mundos mágicos están claramente visualizados en su mente los paisajes y elementos que componen esos mundos, pero lo complejo es transmitirlo al lector de forma que consiga ver esas fotografías mentales con la misma nitidez. Julie Kagawa logra esto a la perfección, pero además sin entorpecer la lectura, sin que se haga pesada. Es una auténtica maravilla, que muy pocas novelas de juvenil logran, ir viajando al lado de los personajes y visualizar casi a la perfección en tu mente cada paisaje, cada castillo, cada reino. Todo lo ves, sin verlo realmente, pero la autora lo explica y lo refleja de tal forma que parece que nos pone una fotografía delante.

La historia es original en su planteamiento, pero no tanto en su estructura. Nos encontramos ante una premisa no demasiado vista en la literatura fantástica juvenil: un mundo de hadas, esencialmente basado en la visión de estas criaturas que tiene Shakespeare, es decir, hadas malas. Seres que actúan por medio de favores, que no sienten el amor tal y como los humanos lo sentimos, ni tienen la misma percepción del tiempo, del mundo, de la mortalidad. Me ha encantado esta diferenciación entre hadas y humanos; ya os digo, el mundo que Julie Kagawa nos muestra está tan bien estructurado que nos podemos sentir en él, pero no sólo en cuanto a paisajes, sino todo lo demás: criaturas, jerarquías entre estos seres, diferencias con los humanos, explicación lógica de por qué existen, de dónde nacen y por qué no tenemos constancia de ellos.

Como os digo, el planteamiento es original -hasta cierto punto-: muchacha adolescente que resulta ser hija de un rey de las hadas, se han llevado a su hermano y debe recuperarlo. Sin embargo, nos encontramos con la típica estructura en viaje: Meghan va viajando, descubriendo cosas, encontrando mil y una aventuras. La novela no se hace de ningún modo lenta o pesada porque continuamente están sucediendo cosas, no acaba un capítulo sin que hayan ocurrido diferentes acontecimientos. Esto dota a The Iron King de una concentración considerable. Me explico: ¿nos os ha dado muchas -MUCHAS- veces la sensación, leyendo una novela juvenil de aventuras o fantasía, de que pasan muy pocas cosas a lo largo de la novela, de que no merece la pena comprar un libro para que dé tan poco de sí? Con The Iron King sucede lo contrario. A pesar de ser el inicio de una saga, ocurren cosas, muchísimas, de modo que no podremos aburrirnos ni se nos pasará la lectura en un suspiro.

Los personajes son muy típicos, no nos vamos a engañar. Estamos ante Meghan, una adolescente muy normal -tan normal como en todas las novelas juveniles-, con un gran amigo que siempre está a su lado, Robbie. Hasta aquí, nada destacable. A Meghan le iremos cogiendo cariño mediante avanza la novela porque es la que nos cuenta todo lo que sucede; no es excesivamente carismática, pero es un personaje al que no se tiene por qué coger manía. Con respecto a Robbie, tengo sentimientos encontrados. Me gustaría, me encantaría conocerle mejor, así que confío en que Julie Kagawa haya dotado de mayor profundidad a un personaje que tanto puede dar de sí en las siguientes novelas de la saga.

Después, como añadidos, aparecen Ash y Grimalkin. Este último, cargado de misterio y de un humor ligero y que decora la obra, me ha gustado mucho. En cuanto a Ash, es nuestro segundo galán. Este es el frío, el serio, el malo. Si Julie Kagawa ha fallado en algo a la hora de estructurar a los personajes, ha sido con Ash. ¿Por qué ha creado a alguien que puede dar tanto de sí, y lo ha convertido en un protagonista tan típico? A Ash se le podrían sacar mil matices, si se le manejara bien. La historia de amor, por tanto, deja mucho que desear. Es, probablemente, el único punto que no me ha gustado de The Iron King: lo mal que se maneja Kagawa en las relaciones amorosas. Afortunadamente, creo que conoce su flaqueza y este aspecto tiene una importancia muy secundaria en la novela, pero ahí está. Un pseudo-triángulo amoroso al que no le da tiempo a desarrollarse, con una relación enormemente precipitada y sin sustancia entre dos de sus componentes.

Finalmente, toca hablar de la carga moral de la obra. La autora deja claro que las hadas, que provienen de la imaginación y la fe, sufren con el progreso. Se encarga de realizar una crítica hacia la falta de imaginación que perjudica a las nuevas generaciones y las que están por venir. Y cuando digo que lo deja claro, es que lo deja demasiado claro. La crítica, que habría sido genial de ser un poco más sutil, está tan latente y tan clara que en una conversación con Meghan, Grimalkin manifiesta que los videojuegos y las consolas matan la imaginación de los niños. No hay que creer que tus lectores son tontos, eso ante todo, o se enfadarán contigo. Si la crítica hubiera sido sutil y ligera, la habríamos captado igual, ¿o no?

The Iron King, en resumidas cuentas, me ha gustado mucho. Unos paisajes de ensueño, un mensaje aceptable y originalidad hasta cierto punto. Un mundo magníficamente estructurado con una visión de las hadas que me ha gustado mucho. Aunque los personajes sean algo típicos y la historia de amor deje mucho que desear, confío en que The Iron Fey será una gran saga que dará muchísimo de sí. Totalmente recomendada.

3 comentarios:

Nina dijo...

Lo tengo en ingles, pero tengo dudas xD sient que no me va a gustar mucho xDD

besito!!

Pinkiland dijo...

Tengo pendiente el segundo, a ver si me lo leo y me gusta tanto como el primero.
Un besazo!!

PSICOLOGO ONLINE dijo...

Como personaje secundario imprescindible, está Grimalkin, un gato (como se ve en la foto...) al que puede que llegues a adorar o que te entren ganas de cogerle por el cuello y tirarlo por la ventana aunque no sería muy recomendable porque lo más probable es que use tu cara para afilarse las uñas, como pensó Meghan.
Como ya he dicho, es un personaje imprescindible, que hace de guía y salvador del grupito antes mencionado y aunque a veces sea algo irritante y pedante, se le acaba cogiendo cariño.
Tenemos otros personajes secundarios como Oberón, rey de la Corte Opalina; Mab, reina de la Corte Tenebrosa...
Lo mejor: Julie Kagawa ha sabido mostrar bastante bien un mundo increíble y tiene un gran estilo a la hora de escribir, llevándote directamente al País de Nunca Jamás y logrando que te enganches a una historia y un mundo que prometen. ginecologo onlineLos personajes están bien delimitados y al estar contado en primera persona puedes entender mejor las motivaciones de Meghan y cómo se siente.